LA ALEGRÍA PERONISTA

domingo 26 de febrero de 2012

MARÍA CREUZA.

VA CON MÚSICA Y CON "ELLA"...
YO ME QUEDO CON SU BESO EN MI MEJILLA


26 DE FEBRERO DE 1944: NACE LA CANTANTE BRASILEÑA MARÍA CREUZA.


María Creuza, tapa de su LP "Poético".

María Creuza nació en Esplanada, Bahía, Brasil. Cuando tenía dos años su familia se mudó a Salvador (capital del Estado de Bahía). Siendo adolescente se destacó como cantante jazzista del grupo ‘Es Girls’. La invitaron a presentarse en programas de radio. Grabó canciones en inglés, contratada por una compañía discográfica local y -durante cuatro años- dirigió el programa de televisión Encontro con Maria Creuza.

María, cuando era cantante jazzista en el grupo "Es Girls".
 
En 1966 interpretó “Se não houvesse María” (Antonio Carlos Pinto) en el festival O Brasil Canta. En 1967, defendió “Festa no Terreiro de Alaketu” (Antonio Carlos) en el III Festival de Música Popular Brasilera. Ese año ella grabó la canción en un disco simple, donde registró también “Abolição” (Antonio Carlos). En 1969, por “Mirante” ganó el premio a la mejor intérprete y el tercer lugar en el IV Festival Universitario de la Canción Popular, en Río de Janeiro. El mismo año, Creuza interpretó “Catendê” (Antonio Carlos y Jocafi) en el V Festival de Música Popular Brasileña.
En 1970, María Creuza fue invitada por el poeta y cantante Vinícius de Moraes para participar de una gira por Uruguay (en Punta del Este, con Dorival Caymmi) y Argentina (en Mar del Plata, con Toquinho). En la Argentina, la bahiana grabó con Vinícius y Toquinho el álbum Vinícius en La Fusa con María Creuza y Toquinho. Ella interpretó, entre otras canciones de Vinícius, “A felicidade”, “Garota de Ipanema”, “Eu sei que vou te amar” (canción que contó con el recitado -del poeta- del “Soneto da fidelidade”), “Se todos fossem iguais a você” y “Lamento no morro” (todas de Tom Jobim y Vinícius), “Canto de ossanha” y “Samba em preludio” (ambas de Vinícius y Baden Powell), “Minha namorada” (Vinícius y Carlos Lyra), y la bella interpretación de “Catendê”.

 
En 1971 ella grabó su mejor álbum “Yo... María Creuza”, con temas como: “Mais que nada” (Jorge Ben), “Dindi” (Jobim y Aloysio de Oliveira), “Chega de saudade” (Jobim y Vinícius), “Por causa de você” y “Estrada do sol” (ambas de Jobim y Dolores Durán), “Das rosas”, “Saudade da Bahia” y “Marina” (todas de Dorival), “Chove lá fora”, “Corcovado” (Jobim), “O cantador” (Dorival y Nelson Motta) y “María vai com as outras” (Toquinho y Vinícius).

 
En 1972, María Creuza lanzó con Vinícius y Toquinho el álbum Eu sei que vou te amar: incluía “Qué maravilha” (Toquinho y Jorge Ben). Realizaron una gira por Francia e Italia. Grabó el LP “Maria Creuza”. En 1973, lanzó “Eu disse adeus”, con destaque para la canción-título del LP de Roberto Carlos, “Feijãozinho con Torresmo” y “Apelo”.

 
En 1974 Creuza editó el álbum Sessão nostalgia, que contenía “Para falar a verdade” y “Vingança”. Había participado del Segundo Festival Mundial de Música Popular, en Tokio (Japón), con la canción “Que diacho de dor” (Antonio Carlos y Jocafi), que sacó el segundo lugar. En 1975, se publicó “Maria Creuza e os grandes mestres do samba”, se destacaron los temas “Chega pra lá” (Élton Medeiros y Joacyr Santana) y “Amor de mãe” (Nelson Cavaquinho y Guilherme de Britto).

 
En 1977 grabó Meia noite; allí registró “Dom de iludir” (Caetano Veloso) y “Onde anda você” (Vinícius). En 1978 editó Doce veneno, que incluía “Trocando en miúdos” (Chico Buarque) y “Último desejo”. En 1979 grabó el álbum Pecado, con obras como “Tempo de voar” y “Começaría tudo outra vez”.

 
En los 80, María publicó los álbumes Maria Creuza (1980), Sedução (1981), Poético (1982), Paixão acesa (1985), Pura magia (1987), Da cor do pecado (1989) y Com açúcar e com afeto (1989).

 
En 1991, “la” Creuza grabó Todo sentimento, incluía “Na baixa do sapateiro” (Ary Barroso) y “Chuvas de verão”. En el ‘93, la bahiana participó en el songbook de Vinícius, cantando con Carlos Lyra “Samba da bênção”. En 1998, integró el elenco de cantantes que presentó, en el auditorio de la Academia Brasileira de Letras, las Catorze canções del século escogidas por la crítica especializada de Río de Janeiro y de São Paulo para celebrar el centenario de la Academia.

 
En el ‘99, Creuza grabó en España “La mitad del mundo/A metade do mundo”. Obtuvo críticas excelentes, la propuesta acercaba la bossa tradicional a lo mejor mediterránido.

 
Actualmente (2012), María Creuza realiza recitales regularmente en el Vinícius Bar (en Río de Janeiro) y alterna con presentaciones en Europa.

sábado 25 de febrero de 2012

Los responsables de la inflación

LA ÚNICA CONCENTRACIÓN QUE HABÍA ACÁ ERA LA DE LAS 
VECINAS QUE CRITICABAN  A LAS OTRAS VECINAS, 
Y SE OLVIDABAN QUE HABÍA QUE COMPRAR...


Por Roberto Navarro La concentración en la cadena de producción como factor importante en el aumento de precios. Empresas con posiciones dominantes y formadores de precios.




 
El queso Pategrás Sancor concentra el 78 por ciento del mercado; entre 2007 y 2011 aumentó su precio un 256 por ciento.
El azúcar del Ingenio Ledesma, el del Ingenio Concepción y el del San Martín del Tabacal acaparan el 82 por ciento del azúcar que se vende en el país; en los últimos cuatro años incrementaron sus precios un 204 por ciento.
El aceite Cocinero, de Molinos Río de la Plata, y Natura, de Aceitera General Deheza, concentran el 71 por ciento del mercado de aceites. Ambos aumentaron un 172 por ciento desde 2007.
Los datos surgen de un informe de la Secretaría de Defensa de la Competencia al que accedió Debate. Son monopolios y oligopolios que impusieron sus marcas, compraron o sacaron del mercado a la competencia y, hoy, sin competidores a la vista, violan la Ley de Defensa de la Competencia, acuerdan precios de venta, que no tienen que ver con los costos sino con una fuerte demanda de la clase media que los acepta y los convalida.
Son los responsables de la inflación.
Los economistas heterodoxos afirman que la inflación está relacionada con un fuerte aumento de la demanda que no es correspondida con un incremento de la inversión y, por lo tanto, de la oferta, que equilibre el mercado. Es cierto, pero el desequilibrio no es tan importante como para justificar la actual escalada de precios, ya que la inversión viene creciendo más que el consumo en los últimos dos años. Los ortodoxos afirman que la fuerte suba del gasto público disparó la inflación. Tienen parte de razón, pero sólo parte, porque el país tiene un déficit fiscal muy pequeño, que no justifica la actual inflación.
En un mercado de competencia, los pequeños desequilibrios macroeconómicos podrían generar, como máximo, una inflación cercana al 10 por ciento. Así ocurre en decenas de países del mundo; el resto corre por cuenta de los formadores de precios.
¿Qué es un formador de precios? Una empresa o dos o tres que concentran más del 50 por ciento del mercado. Una participación que les da poder frente a sus clientes. Un supermercado no puede dejar de tener aceite Cocinero, porque sus clientes se lo demandan. Tampoco puede prescindir del aceite Natura. Cuando ambas empresas se reúnen y deciden aumentar sus precios de manera similar, aunque sean mucho más caros que el resto de los aceites, el supermercado los tiene que comprar. Así forman precios a su antojo. Pero esa reunión en la que acordaron precios se llama cartelización y está penada por la Ley de Defensa de la Competencia (ver aparte).
Este cronista sigue los precios de 50 productos de alto consumo, anualmente, desde 2002, en la sucursal de la cadena de supermercados Coto ubicada en Salguero y Honduras, en la Capital Federal.
El aceite Cocinero mezcla, de un litro, en botella de PBC, costaba 3,51 pesos en febrero de 2011; esta semana se vende a 4,57, un incremento del 30 por ciento en un año. El aceite Natura de 1,5 litros en botella de vidrio pasó en el mismo período de 5,50 a 7,35, un incremento del 33 por ciento. Estos aceites mezcla se producen sobre la base de soja y girasol. En el último año, ambas oleaginosas vieron caer su precio un 18 por ciento. Es decir que los líderes del mercado, que manejan el 71 por ciento de las ventas de aceite mezcla del país, acordaron subir sus precios aun en momentos en los que sus costos bajaron.
Las empresas líderes aprovechan el fuerte aumento del consumo para realizar estas maniobras de cartelización. Cuentan con que en la Argentina no existe un movimiento social de defensa del consumidor como se da en otros países. Las ONG locales que se ocupan del tema se manejan con presupuestos austeros que no les permiten llevar adelante campañas de concientización que adviertan a la sociedad del abuso de posición dominante de las grandes compañías, que generan una enorme transferencia de recursos desde toda la sociedad hacia sus arcas. Tampoco el Estado ha avanzado en el tema.
Los insumos de uso difundidos son los que se utilizan para fabricar miles de productos. Es decir, forman parte de los costos de la mayoría de los bienes que se producen en el país.
Petrobras e YPF producen el 90 por ciento de la petroquímica Tolueno, el producto petroquímico del que deriva el plástico. Ese insumo se utiliza para elaborar envases para gran parte de los bienes de consumo. PBB Polisur acapara el 93 por ciento de la petroquímica Etileno. El 84 por ciento de la chapa laminada en caliente lo produce Siderar; la misma empresa produce el 99 por ciento de la chapa laminada en frío. Con este insumo se fabrican vehículos, tractores, hojalata para envases, heladeras, lavarropas, cocinas y otros electrodomésticos. Acindar produce el 58 por ciento del hierro redondo. Loma Negra y Minetti concentran el 81 por ciento de la producción de cemento. Bayer y Aventis concentran el 88 por ciento de la producción de agroquímicos.

CONCENTRACIÓN
La concentración económica comenzó con la última dictadura militar en 1976 y se profundizó durante el gobierno de Carlos Menem. La desconcentración de los mercados es complicada. En el Gobierno explican, con razón, que para un país en vías de desarrollo de-
sarmar estas grandes empresas es perjudicial, porque el país necesita de compañías competitivas a nivel internacional. La solución, entonces, es el desarrollo de las pequeñas y medianas empresas para que compitan con las grandes en el mercado local. Para lograrlo, debería ser instrumentado un programa de desarrollo de PyMES con un amplio plan de créditos a tasas subsidiadas, un plan de estímulo al uso de tecnologías de punta, en el que se incluyan a las universidades, y gravámenes impositivos diferenciales, entre otros elementos que conformen un plan integral de desarrollo PyME. En la Argentina aún no ha sido creado un ministerio PyME.
Los monopolios no nacen; se hacen. Molinos Río de la Plata es líder en casi todos los productos que comercializa. Su estrategia fue comprar marcas líderes. El mercado de fideos estaba totalmente atomizado. Molinos compró Favorita y luego Manera, y las sumó a Blancaflor. Ahora es líder con el 45 por ciento del mercado. En 2007, adquirió el Grupo Estrella, que produce la yerba de mayor venta, Cruz de Malta, y el arroz líder, Gallo. Molinos ya tenía la yerba Nobleza Gaucha y el arroz Máximo. Así se hizo líder también en arroz y en yerba. En todos los casos, la estrategia fue la misma: primero presiona a su competidor  vendiendo su marca por debajo del costo, para que pierda dinero y mercado; luego le hace una oferta imposible de rechazar.
La otra forma es eliminar directamente a la competencia. Por un lado, presionan a los clientes advirtiéndoles que, si le compran a la competencia, dejarán de entregarles productos. Como el comercio no puede prescindir de la atención de una gran empresa, deja de comprarle al competidor. Por otra parte, presionan a los proveedores de insumos, amenazándolos con dejar de comprarles si les venden a la competencia. Prácticas ilegales, penadas por la Ley de Defensa de la Competencia, pero difíciles de comprobar en la justicia, porque clientes y proveedores les temen.
Hay prácticas peores que las mencionadas para eliminar a la competencia. En el mercado se conocen historias de incendios de fábricas y depósitos de pequeñas empresas que compiten con las grandes, empleados infiltrados que sabotean la producción, continuos robos de camiones a una misma empresa, persecución policial y municipal y otros ataques que han servido para despejar el camino hacia el monopolio de grandes compañías del país.
En los últimos ocho años, la economía argentina creció a un ritmo del nueve por ciento anual. A la vez, con creación de empleo, aumento del salario mínimo, paritarias, mayor cobertura jubilatoria, 18 aumentos previsionales y la creación de la Asignación Universal por Hijo generó una importante distribución del ingreso. Con crecimiento y distribución, el consumo se disparó. Los monopolios y oligopolios aprovechan esa situación para subir sus precios, desentendiéndose de los costos. Así generan una transferencia de recursos que restringe el alcance social del modelo de desarrollo con inclusión.


El negocio de la inflación
A fines de 2007, el patrimonio neto de Molinos Río de la Plata era de 1.218 millones de pesos. En cuatro años, la empresa ganó 1.049 millones de pesos netos, luego del pago del impuesto a las ganancias. Prácticamente, duplicó su patrimonio en cuatro años. Utilidad imposible de conseguir en un país con mercados de competencia.
Yerba Nobleza Gaucha, rebozador para milanesas Preferido, harina Favorita, aceite Cocinero, bizcochuelo Exquisita, Vitina, son algunas de las marcas líderes en el mercado de Molinos. La compañía controlada por la familia Pérez Companc tiene presencia en la mayoría de los rubros de alimentos elaborados que se comercializan en el país. Y en todos los que participa es número uno.
La mayor queja pública de los empresarios es la inflación. Pero son ellos quienes la generan. Los más grandes, en realidad. Esa suba constante de precios, que pueden ejecutar gracias a la posición dominante que ostentan en los mercados, genera inflación y reorienta hacia sus arcas buena parte de la mejora que consiguen los trabajadores con sus aumentos salariales nominales.
Arcor tenía, en 2007, un patrimonio neto de 1.449 millones de pesos. En cuatro años, ganó 1.440 millones. Arcor es el doble que hace cuatro años. Y sus utilidades van en aumento. En 2011, incrementó sus ganancias en un 34 por ciento con respecto a 2010.
Con sus marcas Arcor, Salsati y La Campagnola, la compañía alimentaria lidera el rubro de alimentos enlatados, como tomates al natural, arvejas, duraznos, atún y lentejas, entre otros. Con la compra de La Campagnola, en 2006, también es la firma de mayor participación en mermeladas tradicionales y en las de bajas calorías. Además, con sus marcas Tofi, Cofler y Mentoplus, entre decenas, maneja cómodamente el mercado de las golosinas. También participa en el 47 por ciento de las ventas de helados de marca.
Loma Negra, la principal cementera del país, incrementó sus despachos en 2011 un 15 por ciento; pero, debido al fuerte incremento de sus precios, sus utilidades crecieron un 43 por ciento con respecto a 2010. El año pasado, la cementera ganó la friolera de un 45 por ciento sobre su patrimonio. Hablando en plata: en 2010 contaba con un patrimonio de 733 millones de pesos y en 2011 ganó 334 millones. Lo logra porque maneja el 72 por ciento del mercado.
El balance anual cerrado por Aluar el 30 de junio de 2011 dice textualmente: “La producción total de aluminio en el ejercicio económico que se reseña fue de 270.647 toneladas, volumen que es similar al obtenido en el ejercicio anterior y representa una utilización de la capacidad instalada del 97,6 por ciento. Las ventas totales de la compañía alcanzaron las 285.033 toneladas, volumen que superó en un 9,1 por ciento al del ejercicio previo al comentado”. Pese al estancamiento en la producción y al escaso aumento de las ventas, Aluar aumentó sus utilidades en un 42 por ciento. La compañía produce insumos de uso difundido, como aluminio para la construcción, el sector automotor, los envases para alimentos y varios rubros de la actividad económica.

Es posible detener el abuso
En la Argentina existe una Ley de Defensa de la Competencia que tipifica claramente el abuso de posición dominante.  En 1994, Carlos Menem envió al Congreso una modificación a la ley antimonopolio a favor de estas compañías. De ahí en más, cada vez que hubo una denuncia contra los monopolios y oligopolios por abuso de posición dominante, éstos se defendieron tomándose de la ley más benigna.
Hasta su muerte, el brillante economista Iván Heyn estaba trabajando en un proyecto de ley moderno para judicializar las prácticas abusivas. La concentración económica no es sólo un problema local; es mundial. Pero muchos países encontraron formas de atenuarlo.
En 2007, la Unión Europea (UE) multó a la empresa Siemens con una suma de 396,6 millones de euros por acordar precios con otras nueve empresas que producen equipos para redes eléctricas. Entre todas, tuvieron que abonar a la Comisaría de la Competencia Europea casi 1.000 millones de euros por ponerse de acuerdo en una licitación de interruptores de gas. Entre las otras nueve figuraban empresas de la envergadura de Hitachi y Toshiba.
Antes, la misma Comisaría había multado con 790,5 millones de euros a un cartel de laboratorios que fabrican vitaminas. En 2004, la UE multó a Microsoft por una suma de 497 millones de euros, por considerar excesivos los precios que cobra por la información técnica que está obligada a brindar para hacer que Windows sea compatible con los demás servidores. Como la empresa no cambió su actitud, en 2005 volvió a multarla por un monto de 280 millones. También Brasil multó a Microsoft por un monto equivalente al 30 por ciento de sus ventas del último año por abuso de poder dominante: absorbió así toda su ganancia anual. México multó a Coca Cola con 35 millones de dólares por prácticas monopólicas, por obligar a los comercios a no vender otras gaseosas y así poder manejar el precio en el mercado.
El Tribunal de Defensa de la Competencia española sancionó en 2009 a Endesa con una multa de 900 mil euros por abuso de posición dominante en el mercado eléctrico en Mallorca. También las autoridades surcoreanas utilizaron el mismo criterio al multar con 19 millones de euros a la compañía de automóviles Hyundai, sexto fabricante de autos en el mundo, por cancelar contratos a concesionarios que no cumplieron “desmesurados” objetivos de venta establecidos por la empresa. Los franceses multaron a Telecom por sus tarifas “excesivas” en la venta de su fichero de abonados. Y los alemanes sancionaron a la misma empresa con 12,6 millones de euros por obstaculizar la competencia en el mercado cobrando un precio “excesivo” a la hora de ofrecerles acceso a su red telefónica.
Respecto de la telefonía, en 2005, el tribunal español impuso la mayor multa cobrada en la historia ibérica. Sancionó a Telefónica con 57 millones de euros por obstaculizar gravemente la competencia al poner trabas en el proceso de selección de llamadas a sus abonados.

El Proyecto X y los hombres poderosos.











PROYECTO   X
En los mismos días en que subió la temperatura sobre Proyecto X, se supo que en Catamarca, además de los piqueteros ambientalistas –la mayoría abrumadora de habitantes de la zona– hubo grupos de choque o disuasión promovidos por la empresa minera. 
Espías propuestos por la CIA, MOSSAD, KGB, SCOTLAND YARD, FBI, SIDE y siguen las firmas... 
Este proyecto fue vetado por el CUERPO DE BOY SCOUTS DE CASEROS y por BOND, SOY JAMES BOND.   SCHWARNEGGER y STALLONE se abstuvieron...  
El nivel de visibilidad que tomaron los actos prohibidos por la ley en materia de recolección de información sobre la actividad de militantes sindicales por parte de Gendarmería ayuda a poner en debate la política de inteligencia y de seguridad democráticas. Durante muchos años, Néstor Kirchner fue clarísimo a la hora de no criminalizar la protesta social. La salida veloz de Gustavo Béliz del Ministerio del Justicia, Seguridad y Derechos Humanos tuvo que ver con que el entonces ministro quiso modificar los protocolos que le indicaba Kirchner. Concretamente, que la Policía Federal no llevara armas a las manifestaciones y que se limitara a una presencia discreta. Aun a riesgo de que alguien agrediera a un policía. La gran enseñanza de aquellos años es que darle prioridad al legítimo derecho a la protesta estaba por encima de los posibles hechos delictivos que pudieran generarse. Por hecho delictivo puede entenderse desde la transgresión de contravenciones o leyes destinadas a proteger el espacio público. Quedó claro, con la sangre fresca de Kosteki y Santillán, así como con la memoria sobre los miles de desaparecidos y torturados, que en la Argentina el bien jurídico a proteger era el derecho a organizarse para defender los derechos pisoteados por los poderosos. Para embellecerse, Béliz, de buenas relaciones con lo más conservador de la Iglesia Católica y de buenos vínculos con jefes de la Federal, hizo publicar la foto en la prensa de Jaime Stiusso, un cuadro con demasiados años en la inteligencia del Estado, y advertir que “con esta SIDE estamos en libertad condicional”. Visto en la perspectiva, no caben dudas de que Kirchner acertó. Como acertó con muchas medidas en esta materia, entre otras, una que no mereció la atención suficiente a la hora de debatir sobre los límites democráticos del rol de las Fuerzas Armadas y de seguridad. Concretamente, muchos recuerdan cómo el Congreso sancionó la Ley de Defensa en tiempos de Raúl Alfonsín. En efecto, la ley que establece que los militares no pueden ingerir en asuntos de seguridad internos data de 1988 pero su reglamentación se demoró tanto como la vuelta de Perón: 18 años. Los gobiernos de Alfonsín, Menem, De la Rúa y Duhalde la dejaron dormir en el armario, tanto por temor como por connivencia.
Si bien las leyes y su instrumentación son la base jurídica de las políticas de seguridad y los procedimientos de reunión de información, prevención y represión del delito, importa poner la mira en las estructuras, los protocolos, los sistemas de conducción y de control de las fuerzas de seguridad. Por eso no debe extrañar la pequeña crisis ocurrida a fines de 2010, a poco de la muerte de Kirchner, cuando fuerzas federales y de la Metropolitana mataron vecinos que cortaban una calle en el Parque Indoamericano. La reacción de la presidenta fue crear el Ministerio de Seguridad y poner al frente a quien llevaba una experiencia exitosa en Defensa, Nilda Garré. Desde entonces, el velo por proteger los derechos y garantías de las personas y los colectivos sociales está aún más controlado por parte del Ejecutivo. Y junto con ello, hay un esfuerzo por oxigenar los cuerpos de seguridad así como de combatir su autogobierno, algo que no siempre responde a fórmulas escritas pero que se resume en que los gobiernos pasan y las fuerzas de seguridad quedan, de modo tal que los ministros, a criterio de esa concepción, no injieren sino que transmiten instrucciones que son interpretadas –como quieren– los jefes de las fuerzas. Si no existieran connivencias de esos jefes con el mundo del delito, así como con dirigentes políticos, jueces o fiscales, todo sería más sencillo. Y, encima de eso, autogobernadas, esas fuerzas sostienen fuertes disputas para controlar –y participar muchas veces– de zonas grises de negocios ilegales, desde la trata de personas hasta la infiltración a organizaciones políticas.
Es posible que con buenos abogados, los jefes de Gendarmería logren zafar de la comisión de delitos, como son claramente espiar a militantes que están en conflicto gremial. Proyecto X es un programa de reunión y cruzamiento de datos como hay tantos. Lo único que parece ser parte de la prueba material del delito es que algunos gendarmes simularon otra identidad para tener datos de sindicalistas sin autorización judicial previa. En su defensa, podrán esgrimir que todo el trabajo preventivo de política criminal y de seguridad tiene una zona gris entre aquella que pueden ordenar los jueces y la que la conducción de la fuerza instruye. Los límites siempre están en no violar los derechos y garantías de los ciudadanos. Pinchar un teléfono sin orden judicial es un delito claro. Simular ser un bailantero, como muchas veces hacen los agentes de las fuerzas para seguir pistas de un narco, no requiere de orden judicial.
Pero el tema es político y no judicial. Que los pesquisados hayan resultado algunos dirigentes de izquierda –y opositores al gobierno nacional– es para tarjeta amarilla. Peor resulta algo que Clarín y La Nación tratan de surfear para no autoincriminarse: da la coincidencia de que las personas observadas trabajan en empresas de capitales estadounidenses. Tanto de Kraft Foods como de Pepsico. La primera tiene casi 100 mil empleados en 155 países y protocolos propios de seguridad con los cuales tratan a las autoridades donde están instalados como ajenos a sus negocios. Pepsico la triplica en empleados y también está around the world. Estos empresarios, como muchos otros de las multinacionales, consideran que se deben a “sus accionistas” y a las normas de los Estados Unidos. Así son sus políticas corporativas y está en las naciones que acogen a esas empresas en hacerles sentir el rigor de las leyes propias en cambio de ser complacientes con sus criterios colonialistas. En los mismos días en que subió la temperatura sobre Proyecto X, se supo que en Catamarca, además de los piqueteros ambientalistas –la mayoría abrumadora de habitantes de la zona– hubo grupos de choque o disuasión promovidos por la empresa minera. Para muchos es difícil de digerir que la mayoría accionaria de La Alumbrera sea de capitales británicos (la empresa controlante es Xstrata, mixta británico-suiza) y que el cobre y el oro que salen de la mina viajen por ducto a Tucumán y de allí vaya en trenes propios de la empresa hacia Santa Fe para salir del país. Como también es difícil de digerir que los estudios de las reservas petroleras estén en manos de las propias compañías, abrumadora mayoría de extranjeras, y hasta que la propia base de datos de reservas, creada durante este gobierno, sea de un consorcio donde hay chinos, indios y estadounidenses pero no argentinos.
Los desafíos que puedan quedar en materia de inteligencia de Estado quizá no sean pocos. La aclaración quizá es porque se trata de una materia de por sí difusa, que aparece al público como algo cerrado, imposible de saber. Y eso es un error. La Argentina tiene una Ley de Inteligencia, una de Defensa y otra de Seguridad Interior, entre muchas otras normas. En todas ellas, y en sus reglamentaciones, es explícito que las decisiones emanan del Ejecutivo, y que este no tiene poderes discrecionales sino que debe rendir cuentas a la sociedad. Pero no alcanza con las disposiciones, importan las prácticas en el contexto crudo y real de las organizaciones y la capacidad de los cuadros que las comandan. Manejar información reservada permite tener privilegios. El reciente estreno de J. Edgard, la última película de Clint Eastwood, es un golpe de realidad en ese sentido. John Edgard Hoover fue director del FBI desde su creación en 1924 hasta su muerte en 1972. Una escena, lógicamente ficcionada, muestra a Hoover en la oficina del ministro de Justicia estadounidense, Robert Kennedy. El jefe del FBI, sin vueltas, le pasa una grabación –hecha ilegalmente– de una escena sexual de su hermano John, presidente de los Estados Unidos, quizá con una de las actrices más atractivas de la historia de Hollywood. La cara de Robert va creciendo hasta que echa a Hoover de su oficina. Pero, claro está, no de la butaca de mandamás de la información del gobierno federal. Un tiempo después, en noviembre de 1963, se produjo el magnicidio. John Kennedy moría asesinado. Como si fuera una burla a semejante crimen de Estado, recientemente, a 20 meses de cumplirse medio siglo, un bestseller recorre el gran país, pero no cuenta la trama secreta del crimen político sino algunas historias más de encuentros íntimos de Kennedy. Hoover se llevó secretos a la tumba. Eastwood lo retrata muy bien. Está bien mostrar la doble moral de un ultraconservador que se enamora del segundo del FBI. Sirve para bucear sobre la condición humana. Pero, qué curioso, el espectador se queda sin enterarse por qué era “el hombre más poderoso del país más poderoso”, como dice el eslogan de los carteles en los que se ven los profundos ojos azules de Leonardo DiCaprio, el actor que lo interpreta.

viernes 24 de febrero de 2012

Debates, opositores, kirchnerismo y democracia



por RICARDO FORSTER


Pensar la democracia es intentar desnaturalizarla: esto supone –más allá de lo herética que esta perspectiva pueda parecerles a ciertas interpretaciones esencialistas o formalistas que tienden a sacralizarla o a convertirla en una máquina cuyo funcionamiento es apenas deudor de rituales formales que no reconocen especificidades históricas, nacionales o culturales– no rechazarla o limitarla en sus contenidos sino abordarla como una invención capaz de redefinir sus condiciones epocales y el horizonte de sus potencialidades. Pero también es penetrar en sus contradicciones, conflictos y tensiones no resueltas, esas mismas que hoy se despliegan en el interior de ese otro magma de la vida contemporánea que es el mercado, la economía global y la especulación financiera. Un magma que modificó brutalmente las condiciones de vida y los imaginarios dominantes en el interior de la vida social hasta incidir de manera notable en las estructuras institucionales y en los lenguajes que organizan las prácticas contemporáneas. 

Resulta imposible abordar la actualidad sin interpelar críticamente a un dispositivo hegemónico cuyo eje discursivo –tan importante como el económico estructural– hay que ir a buscarlo en el funcionamiento de la usina mediática. Los sofisticados engranajes de la máquina corporativo-comunicacional se han puesto en funcionamiento para acompañar los cambios por los que viene atravesando el capitalismo bajo su matriz neoliberal dominante. Su principal cometido es darles contenido a las nuevas formas de subjetividad que emanan de esas transformaciones materiales que han alcanzado las esferas de la producción, el trabajo, la política, la cultura, las instituciones y las prácticas sociales al punto de licuar valores, creencias y sujetos que respondían a perspectivas invisibilizadas por la forma actual de un sistema económico estructurado alrededor de la valorización financiera.
La democracia, que recorrió un largo camino desde su alborada griega, hoy se encuentra ante los límites del liberalismo, ideología que, una vez desplazados los modos totalitarios encarnados por el nazismo y el estalinismo, se enfrenta ante una profunda crisis que arrastra consigo su gran invención: el individuo imaginado como sujeto de su propia libertad mientras queda atrapado en la alienación mercadolátrica. En todo caso, la bancarrota económica de países como Grecia y España pone en evidencia no apenas los problemas del paradigma de acumulación y valorización financiera del neoliberalismo, sino que desnudan las carencias del individuo en el interior de una sociedad dominada por el consumismo y el egoísmo; carencias que lo dejan inerme ante la tempestad desatada por las fuerzas indescifrables, para ese individuo autofestejado y socialmente fragmentado, del mercado global que terminan por poner en evidencia la fragilidad de su supuesta libertad allí donde queda desnutrido de palabras e ideas para revertir la catástrofe social a la que ha sido arrastrado por el “anarcocapitalismo financiero”. 
Una sociedad construida bajo las premisas de la objetualización y la rentabilización de todas las esferas de la vida, que no ha podido parir otra realidad que la de la sumisión del individuo a las fuerzas inescrutables de la economía-mundo, tiene como consecuencia necesaria la profunda despolitización de esa misma sociedad que equivale, esto también hay que señalarlo, al vaciamiento de la democracia que ha hecho pareja, desde sus orígenes más remotos, con la política entendida como la lengua que se hace cargo de lo no resuelto y del conflicto en el interior de las relaciones sociales.
Por eso entre nosotros, y pienso en la Argentina y en otros países sudamericanos, la salida, todavía incipiente y contradictoria, de la brutal dominación del capitalismo neoliberal se dio bajo la forma de la repolitización de nuestras sociedades. En una época en la que nada parecía torcer el rumbo triunfante del economicismo hegemónico de matriz especulativo-financiera reapareció, bajo las condiciones del retorno de lo social popular, la conjunción entre democracia y política; una conjunción que no anula ni oculta los conflictos en el interior de las sociedades sino que los procesa políticamente bajo el paradigma de otra concepción de los sujetos sociales, de la esfera pública, del rol del Estado y de los derechos de cada uno de los que integran la vida en común. La democracia, siguiendo esta perspectiva, condensa pluralidad y diversidad de intereses, visiones, concepciones, experiencias, tradiciones y prácticas que en su entrelazamiento no dejan de evidenciar sus problemas no resueltos y sus contradicciones.
Uno de los puntos nodales, al menos para países como los nuestros que se enfrentan a la imperiosa necesidad de reducir los índices de desigualdad y pobreza, es encontrar el difícil equilibrio entre políticas de desarrollo y crecimiento económico (que incluye industrialización, tecnologías innovadoras y nuevas formas de extracción de las riquezas naturales) y esa doble dimensión que articula la sustentabilidad ambiental con los derechos históricos de los pueblos a continuar con sus estilos de vida, formas productivas e identidades culturales que en más de una ocasión chocan con la lógica del desarrollo. 
Democracia, entre otras cosas, es ese movimiento complejo y abigarrado que tensiona todas estas dimensiones pero bajo la matriz innegociable de la soberanía popular a la hora de determinar qué políticas, para qué y para quiénes. Del mismo modo, existe una diferencia absoluta entre la construcción democrática de la soberanía, en su doble dimensión territorial y de derechos, y la que pudo emanar, como gas venenoso, del intento criminal de la última dictadura de recuperar por la fuerza las Islas Malvinas. 
Quienes no establecen esas diferencias o intentan convertir los reclamos del gobierno argentino en una suerte de “versión light” del belicismo militarista del ’82, no hacen otra cosa que poner en entredicho, de cara a la opinión pública internacional, no sólo los derechos históricos y geográficos sino la calidad misma de nuestra vida democrática.
Mientras la oposición se reduce, en el mejor de los casos, a las columnas editoriales de los escribas de La Nación y Clarín que hacen esfuerzos ciclópeos por ofrecer la imagen de un país en estado de crisis terminal y por buscar incidir, con sus inacabables juegos insidiosos, en el kirchnerismo tratando de construir un escenario en el que Cristina estaría comandando una estrategia de abandono de la perspectiva política que el propio Néstor Kirchner le imprimió al proyecto; el Gobierno, como desde 2003, se ocupa de gobernar y de intentar pensar los desafíos que se le presentan a la Argentina sabiendo, como sabe, que nada es sencillo en una época dominada por las más variadas incertidumbres a nivel global. Porque lo sabe no elude la necesidad de imprimirle novedades a un presente que exige capacidad de invención y renovación. 
Y plantea convocar, más allá de sus propias dudas, y tratando de eludir la agenda mediática, a un debate sobre la minería que permita que todos los actores sociales, económicos y políticos tengan la oportunidad de expresar su visión. Incluso allí donde parece reaccionar al calor de los acontecimientos, el Gobierno sigue teniendo la cualidad de darle dimensión “política” a lo que ocurre en el país. 
La oposición, mientras tanto, continúa durmiendo la siesta y les deja el trabajo a los escribas de la corporación mediática que, desde hace mucho tiempo, son los verdaderos opositores. Incluso con la cuestión de Malvinas parece surgir un entrelazamiento entre la estrategia oportunista de los grandes medios y la furibunda posición antigubernamental que asume un grupo de intelectuales y periodistas que, en estos días, ha elaborado una carta en la que, entre otras cosas, piden que se tome en cuenta la opinión de los kelpers, sujetos, para ellos, del derecho a la autodeterminación, como si el gobierno argentino se preparase para despojar a los habitantes de las islas, si se concediese finalmente la soberanía al país, de derechos, identidad, idiosincrasia cultural e idioma, y como si la actual democracia argentina no hubiera quebrado en mil pedazos la herencia maldita de la dictadura. Cierta lógica opositora conduce a perspectivas bizarras.
Señalaba, líneas arriba, que la democracia no es algo dado de una vez y para siempre, que desnaturalizarla es una tarea imprescindible allí donde una sociedad necesita estar a la altura de las nuevas demandas y de los nuevos conflictos que se despliegan en su interior. El kirchnerismo ha comprendido, desde un principio, que a las dificultades, a los giros inesperados y a los conflictos hay que asumirlos como parte decisiva de un proyecto que le ha devuelto a la política el papel relevante en el interior de la vida democrática. El escándalo de lo inaugurado por Néstor Kirchner y continuado por Cristina Fernández es, para los escribas del aparato liberal-conservador, la repontencialización de la lengua política como centro de las genuinas decisiones de un gobierno de raíz popular y democrática. No soportan el cambio en la trama del poder, no pueden entender cómo el plebeyismo populista ha regresado a la escena y lo ha hecho con una fuerza y una capacidad de inventiva, de acción y de transformación que ya parecían extraviadas de la realidad nacional.
El relato monocorde y obsesivo de plumas que no han hecho otra cosa, a lo largo de sus itinerarios periodísticos, que servir los intereses del establishment económico (algunos, los que tienen más edad, incluso fueron serviles sostenedores de la dictadura militar desplegando su ingenio para, en aquellos años brutales y represivos, defender el “gesto republicano” de un puñado de genocidas) resulta, para quien tenga un mínimo de criterio propio, un enorme disparate que lo único que pretende es alimentar de carbón los fuegos semiapagados de una clase media dispuesta, cuando algo sucede en su bolsillo, a recuperar, a ritmo veloz, sus prejuicios, sus rechazos y sus odios. Esperan, agazapados, a que, ¡al fin!, la crisis económica del capitalismo central llegue, con todo su impacto, a nuestras costas.
Son cultores del profetismo catastrofista (aunque en las últimas elecciones perdieron a dos de sus máximas estrellas que supieron darles bríos retóricos a los relatos del Apocalipsis; ni Lilita Carrió ni Pino Solanas son lo que fueron ni sus palabras incendiarias ayudan a encender ni el más mínimo fuego); añoran las épocas en las que el poder hegemónico disciplinaba a las mayorías populares multiplicando las zozobras económicas y determinando, de acuerdo a sus intereses mezquinos, el rumbo de una sociedad siempre en estado de alteración e incertidumbre. No alcanzan, estos sesudos analistas capaces de inventar conspiraciones a mansalva, a descifrar qué es lo que ocurrió en el país desde mayo de 2003. 
¿Cómo es posible, eso mascullan con indignación, que un oscuro y desconocido gobernador del sur patagónico y su esposa, apenas, eso pensaban, una buena oradora parlamentaria, hayan podido invertir la lógica del poder devolviéndole a la política una capacidad de acción y comando del que antes carecía? No supieron prever lo que portaba en su interior un proyecto político al que subvaloraron y despreciaron. Nunca imaginaron que detrás de ese hombre desgarbado y de esa apasionada senadora se guardase la fuerza de un país que volvía a reencontrarse con sus mejores tradiciones populares y democráticas. Acostumbrados al poder “real” emanado de las corporaciones y avalado por los grandes medios de comunicación, no pudieron, nunca, encajar lo que sigue sucediendo.
Lejos de las ilusiones catastrofistas de los escribas del poder mediático, lo que sucede en el país no es otra cosa que la puesta en evidencia de una sociedad en movimiento. A diferencia de otras épocas en las que todo se decidía entre gallos y medianoche y bajo la forma de la conspiración de unos pocos que imprimían sus designios a los gobiernos de turno (convirtiendo a la democracia en un pellejo vacío), la actualidad argentina nos ofrece el vasto panorama de una sociedad que no se muestra ni uniforme ni monocorde, que hace visibles sus conflictos y sus puntos de ruptura al mismo tiempo que muestra la fortaleza, inédita en las últimas décadas, de un gobierno capaz de tomar el timón en sus manos y dirigir la nave no de acuerdo a las cartas marítimas previamente diseñadas por los poderosos de siempre, sino las que vienen siendo preparadas desde hace algunos años y que buscan, no sin dificultades y contradicciones, alcanzar el puerto de un país más justo e igualitario.
No se equivoca Morales Solá cuando dice que Cristina busca darle forma a un proyecto de centroizquierda (preferimos definirlo bajo otros términos más cálidos y complejos: popular, nacional, igualitario, democrático y latinoamericano). 
Tampoco se equivoca cuando contrapone a ese proyecto a la centroderecha (preferimos definirla de un modo más tajante: la derecha liberal-conservadora que busca reinstalar, una vez más, el poder de los pocos sobre los muchos, de los dueños del capital y las riquezas sobre los trabajadores; de quienes siempre miraron con fervor las políticas imperiales y aceptaron sin chistar el lugar subordinado y hasta colonial que el país debía tener. Léase el tratamiento que esos medios hegemónicos le están dando a la causa de Malvinas y, como siempre, sobrarán las palabras).
El kirchnerismo (insisto con este nombre caudaloso porque es el que quieren debilitar y hasta borrar los escribas del poder) ha sabido, desde un principio, lo que está en juego y, al menos desde 2008 cuando se desató la ofensiva agrario-mediática, ha mostrado que no está dispuesto a aceptar chantajes ni imposiciones que supongan abandonar aquellas convicciones con las que se llegó a la Casa Rosada. 
Por eso, también, no deja de discutir todo aquello que antes era invisible para la sociedad: la cuestión minera, la persistencia de políticas represivas en algunos gobiernos provinciales, la protección del trabajo y el salario, la apuesta por mejorar la educación y la salud, la unidad latinoamericana frente al intento del capitalismo central de exportar su crisis, las distintas formas de participación popular, lo no resuelto en términos de igualdad, las tensiones entre la necesidad del desarrollo económico y la sustentabilidad ambiental, los caminos de la reindustrialización y los peligros de reprimarizar la economía quedando pegados a políticas extractivas, la cuestión de Malvinas, y un largo etcétera. En la visibilidad de estos debates se expresa la reconstrucción de lo político y la expansión de la vida democrática.

FERROCARRILES ARGENTINOS.

BREVE HISTORIA DE LOS FERROCARRILES ARGENTINOS

1. El nacimiento de la red ferroviaria argentina:


La red ferroviaria argentina comenzó a construirse en la segunda mitad del siglo IXX.


Raúl Scalabrini Ortiz, en su obra “Historia de los ferrocarriles argentinos”, sostiene que “El primer ferrocarril argentino nace oficialmente
el 12 de Enero de 1854, fecha de la ley provincial que acuerda (... ) la concesión para construir una línea ferroviaria desde la ciudad de
Buenos Aires al Oeste”. El Estado intervino desde un primer momento en la actividad ferroviaria en la doble función de regulador y de empresario. Construyó y operó sus líneas en regiones alejadas.

Fue una herramienta eficaz para consolidar un modelo de país diseñado por los hombres de la generación del 80. En 1857 el Ferrocarril
del Oeste, que unía plaza Lavalle y Floresta, fue el primero en funcionar en Argentina, y construido totalmente con capitales nacionales.


Lo primeros ferrocarriles se hicieron con el esfuerzo nacional, pero los gobiernos liberales hicieron una vergonzosa entrega, cediendo
tierras y garantizando tarifas y utilidades en base a los balances de las propias empresas ingleses, cuyos gerentes o asesores muchas
veces eran además funcionarios del gobierno.


Mitre, como presidente, adopta una política liberalista de entrega al capital inglés. Entrega también los ferrocarriles, incluidos los ya
construidos con capital nacional, como el “Oeste”, y al inaugurar la estación del “Sud” (1862) dirá en su discurso,
“¿Quien impulsa este progreso? Señores: es el capital ingles”


Años más tarde capitales ingleses y franceses construyeron nuevos tramos para acceder a los puertos de Buenos Aires, Rosario,
Mar del  Plata, Bahía Blanca y Neuquén. En 1870 había 772 kilómetros de vías. Desde entonces, y por varias décadas, en la Argentina
se desató una verdadera fiebre ferroviaria.


En 1900 la cifra había ascendido a 16.500 kilómetros de vías, cantidad que se duplicó en 1915 cuando la Argentina, con 33 mil kilómetros,
se colocaba entre los diez países con mayor kilometraje de vías férreas en todo el mundo.


La rápida extensión ferroviaria fue potenciada por el interés político de las presidencias de Avellaneda, Mitre, Sarmiento y Roca que utilizaron al nuevo transporte como un eficaz mecanismo para el control del territorio nacional.

Argentina mantenía, por esos años, zonas con claro predominio indígena, se necesitaron de intensas campañas militares para exterminarlas.


Si bien los ferrocarriles, en aquellos años, colaboraron para mejorar la recaudación de la aduana, fortaleciendo el dominio porteño sobre
el resto de las provincias, mayor interés económico tuvieron los capitales extranjeros.


La red ferroviaria argentina, con 34.059 km de vías fue, en su momento, una de las más grandes del mundo y sigue siendo la más extensa
de Latinoamérica y unas de las más extensas de América. Llegó a tener cerca de 47.000 km de rieles, pero el levantamiento de vías y el
énfasis puesto en el transporte automotor fueron reduciéndola progresivamente.
Posee cuatro trochas distintas y conexiones internacionales con Paraguay, Bolivia, Chile, Brasil y Uruguay.


El desarrollo de la red fue fomentado en un primer momento por capitales argentinos, sumándose al poco tiempo británicos y franceses
en forma preponderante. Relacionada su expansión en gran medida con el modelo económico agroexportador basado en la producción
agrícola y ganadera de la región pampeana, es allí donde se concentra la mayor cantidad de tendido férreo.
Sigue un esquema radial donde las líneas principales confluyen en la Ciudad de Buenos Aires.


El Estado tuvo también una importante participación en la expansión de la red ferroviaria mediante los llamados ferrocarriles defomento,
líneas que iban donde no resultaba rentable para las inversiones privadas. Buena parte de lo que posteriormente sería el Ferrocarril General Belgrano, el más extenso de la red, se construyó de este modo a cargo de la empresa Ferrocarriles del Estado.


2.- Nacionalización:

Perón, el 13 de febrero de 1947 lleva a cabo la compra de los ferrocarriles por parte del Estado. 
Las negociaciones para el traspaso de las líneas a manos del estado Argentino empezaron en 1946 impulsadas por Miguel Miranda,
presidente del Consejo Económico Nacional. Las mismas se concretaron el 13 de febrero de 1947 con la compra por parte del estado
de los ferrocarriles británicos Por nuestro país firmaron ese acuerdo: Juan A. Bramuglia, ministro de Relaciones Exteriores y Culto,
Ramón Cereijo, ministro de Hacienda, Orlando Maroglio, presidente del Banco Central y el nombrado Miguel Miranda.
Por Inglaterra lo hicieron: sir Reginald Leeper, embajador de Gran Bretaña en nuestro país y sir Clive Latham Baillieu, jefe de la misión
comercial inglesa.
El lucro económico dejó de ser el objetivo principal del ferrocarril, que se enfocó en la promoción comercial de los pueblos del interior
del país. Por donde pasaba el ferrocarril, crecían pueblos y donde se levantaban ramales, morían.

3. Dictadura militar:
En la dictadura militar, Ferrocarriles Argentinos es obligada a endeudarse innecesariamente como garantía de créditos que tomaban
empresarios privados. Se cerraron algunos ramales, 350 estaciones, talleres y se despidió a 50.000 trabajadores.
El plantel pasó de 154.000 a 95.000 personas, y en tono triunfal lo anuncio el ministro Martinez de Hoz, por TV.
En esta época dejaron de circular también muchos trenes de pasajeros, especialmente los que iban a la región noroeste del país, en un
contexto de casi nulas inversiones, lo que terminó generando un grave deterioro de la infraestructura.


4. Privatización:

Pero todo es efímero en la vida, luego apareció alguien que había leído la doctrina peronista al revés y los volvió a privatizar porque producían una pérdida de un millón de dólares diarios. Hoy los pocos que circulan generan la misma pérdida y ya no son nuestros... 
Durante la presidencia de Carlos Menem, a través de la Ley de Reforma del Estado, se consolida el marco jurídico para la privatización de los ferrocarriles argentinos. 
Se produce la gran huelga de 1991 y 1992, pero Menem dice: “ Ramal que para, ramal que cierra”.
La estructura ferroviaria nacional quedó prácticamente desmantelada.
En 1991 Ferrocarriles Argentinos fue virtualmente desarticulada en vistas de una completa concesión de la red ferroviaria, que tomó lugar definitivamente a partir de 1992. 

Los servicios metropolitanos de pasajeros fueron entregados a un nueva empresa pública, FEMESA, para ser finalmente concesionados a consorcios privados. También se licitaron los servicios de cargas. La responsabilidad sobre los servicios
interurbanos de pasajeros fue transferidos a los gobiernos provinciales, la mayoría de los cuales no continuó los servicios.
El abandono del material rodante, la desaparicion de talleres, la perdida de la capacidad laboral, la aparicion de pueblos fantasmas,
el vaciamiento de pueblos enteros, fueron parte del resultado de esas politicas del terrorismo economico desde el Estado liberal.
Hoy apenas 18.000 Km. certifican esas politicas abandónicas.

5. Condonación:
La gestión de Eduardo Duhalde promulga el decreto de “Emergencia Ferroviaria”, dentro del marco de la Ley de Emergencia Económica,
por lo que se condonan las deudas y multas a los concesionarios privados.
Se les perdonan inversiones no realizadas que ascienden a 450 millones de dólares.

6.- Y ahora Cristina:

Decididamente se trata de una cuestión nacional , no es una decisión más de un gobierno.
Tiene la misma entidad, por que moviliza, integra y repara, que aquellas otras decisiones, que marcaron la identidad del gobierno.
Constituye una politica de Estado, en cuanto a que trasciende la época y no puede ser soslayada en la agenda del país todo y de la
futura integración suramericana, que se abre paso en el marco de una concepción que hunde sus raíces en la convicción de que otro
mundo es posible, a pesar de la insistencia de los poderosos imperiales.
Empezar a cambiar impone superar el sofisma que nos ha llevado a confundir como “gasto público” lo que en realidad es genuina e
impostergable “inversión social”, ya que la primera premisa que debemos considerar es que en todo el mundo los ferrocarriles arrojan
déficit contables porque así generan superávit social.


Integrar a los pueblos requiere pensar nuestro propio diseño de transporte como forma de rearticulación.
La historia suele marcar ciclos que parecen calcados y no faltan manos para escribirla torcidamente.
Nada será poco, para avanzar lo suficiente, como para que nunca haya menos.

TIBURON

jueves 23 de febrero de 2012

catarsis

NO QUIERO SABER NADA, NO TENGO GANAS DE SUBIR UNA SOLA NOTICIA, VERTIR UNA REFLEXIÓN MILITANTE, NO QUIERO NI TENGO VOLUNTAD. 
LASTIMA LA MUERTE, TE JODE PORQUE NO ES "NATURAL". ENTIENDO QUE NO SE LO PUEDE CULPAR A DIOS, O EN QUIEN SE CREA, DE LA HIJAPUTEZ ASESINA DE UNOS CUANTOS TIPOS DE TRAJE DE 5000 DÓLARES, QUE AHORA SE HACEN LOS BOLUDOS MIRANDO HACIA OTRO LADO Y SACANDO "COMUNICADOS" COMO DICTADORES DE MERCADO QUE SON.
TAMPOCO SI EL COMPAÑERO, PORQUE ES UN TRABAJADOR Y NO POR COMO PIENSA, QUE GANA DOS MONEDAS ESTABA EN CONDICIONES DE MANEJAR, QUE LOS FRENOS Y LA PUTA QUE LOS PARIÓ.
SIENTO QUE EL GOBIERNO, CRISTINA, SI CRISTINA ¿QUIÉN SI NO? CON LAS HERRAMIENTAS QUE SEGURAMENTE TIENE, LES SAQUE A ESTOS TIPOS LA CONCESIÓN DEL SARMIENTO Y OTRAS QUE TENGA, QUE SON VERDADERAS MÁQUINAS DE PRODUCIR GUITA PARA SUS BOLSILLOS Y MUERTE PARA LOS TRABAJADORES Y SUS FAMILIAS.
QUE NO SE PUEDE TOLERAR, Y YO NO LO HAGO, QUE ESTOS DELINCUENTES PASEEN POR LA VIDA -NO EN TREN PRECISAMENTE- SIN MIRAR LO QUE PASA ALREDEDOR PERO HACEN LO POSIBLE PARA QUE LOS OTROS -NOSOTROS- LO PASEMOS PEOR, NO MAL, PEOR.
MAL, PERO MAL, ESTAMOS CUANDO VIAJAMOS.
NO ME INTERESA ENCARAR LAS COSAS CON BENEFICIO DE INVENTARIO, NO ME IMPORTA -AHORA- SI LA PRIVATIZACIÓN ESTO O AQUELLO, QUE LOS ´90, ETC.
EL QUE NO SE HACE EL PELOTUDO Y METE LA CABEZA BAJO TIERRA SABE DEL DESASTRE QUE FUE AQUELLO.
PERO AHORA, A H O R A, TENEMOS 50 MUERTOS, NO SE CUANTOS CIENTOS DE HERIDOS Y TODAS SUS FAMILIAS Y AMIGOS CON LA VIDA DESHECHA ¿POR QUÉ? SOLO PORQUE SUS GENTES FUERON A TRABAJAR.
A LOS QUE MEDRAN CON LAS CARROÑAS, A LOS QUE LE FALTAN EL RESPETO A LOS MUERTOS, A LOS QUE HABLAN, HABLAN Y HABLAN Y NADIE LES ENTIENDE NADA, A ESOS QUE ESPECULAN CON LA NO VIDA Y LA DESGRACIA AJENA, ESOS FUERON, SON Y SERÁN UNOS ETERNOS REVERENDOS HIJO DE MIL PUTAS.
METELE CRISTINA, NO SE PUEDEN CARGAR 50 VIDAS Y NADA, BIEN POR METERTE EN EL JUICIO, PERO SI LA CONSIGNA ES "VAMOS POR MÁS", OK DALE QUE BANCA TE SOBRA, PORQUE NOSOTROS NO ADHERIMOS, NO APOYAMOS ESTE PROYECTO, NO.
NOSOTROS S O M O S EL PROYECTO Y CREO QUE TENEMOS QUE APLICAR "SINTONÍA FINA" HASTA EL CARACÚ, METER LAS MANOS EN EL BARRO COMO SABEMOS HACERLO NOSOTROS.
QUE NOS PEGUEN POR HACER, COMO SIEMPRE.
SIGAMOS PATEANDO LÍMITES QUE VOS, MEJOR QUE NADIE, SABÉS QUE LOS TRABAJADORES LO MERECEN, PORQUE SOMOS NOSOTROS LOS QUE VAMOS FORJANDO EN SU MEDIDA Y ARMONIOSAMENTE EL PAÍS CON NUESTRO LABURO QUE CADA CUAL APORTA DESDE SU LUGAR.
VAMOS A TENER QUE TOCAR INTERESES QUE SON PODEROSOS, COMO TODAS LA CORPORACIONES, PERO VOS SABÉS QUE NUNCA LA TUVIMOS FÁCIL, LO QUE HICIMOS SIEMPRE JODIÓ A LAS EXPRESIONES MÁS RANCIAS DEL PARADIGMA EGOISTA Y TAMBIÉN LOS ABANDERADOS DE LA INDIFERENCIA (NO INDEPENDENCIA).
PARA TODO ESTO Y MÁS, ESTAMOS CON VOS.
PARA CONSOLAR, ACOMPAÑAR A ESAS FAMILIAS EN SU INMENSO DOLOR, PORQUE REPARACIÓN NO PUEDEN TENER, PARA RECORDAR A LOS QUE YA NO ESTÁN.
Y , TAMBIÉN PARA REPENSAR Y CONSTRUIR LO QUE SEA NECESARIO PARA DIGNIFICAR A QUIENES VAMOS TODOS LOS DÍAS A NUESTROS TRABAJO, PARA QUE NUESTRAS FAMILIAS NO VIVAN CON LA ANGUSTIA DE SABER COMO LLEGAMOS, PORQUE
SI NO LO HACEMOS AHORA ¿CUÁNDO?,
SI NO LO HACEMOS NOSOTROS ¿QUIÉN CRISTINA, QUIÉN?

GRACIAS POR BANCAR MI CATARSIS. CHAU

lunes 20 de febrero de 2012

Arte en la calle

ARTE Y COLORES PARA LA CIUDAD, QUE HACE VARIOS AÑOS ESTÁ TEÑIDA DE GRIS, MEDIOCRE, PESIMISTA, QUE NO TIENE NI CORAJE PARA TRANSFORMARSE EN NEGRO.


Por Soledad Vallejos
Un grupo de extranjeros observa las paredes pintadas en Crámer y Matienzo, en Colegiales.
Imagen: Sandra Cartasso.
Tan integrados al paisaje urbano están que pueden pasar inadvertidos como lo hacen en una parada de colectivos, un puesto de diarios, un kiosco, un aviso de vía pública. Y, sin embargo, tienen el don de lo imprevisible, porque así como ayer no estuvieron y hoy sí, tal vez mañana sean otra cosa. También es posible que directamente ya ni existan. Podría pensarse que la vida del graffiti, el mural, el tag, el texto bomb es efímera por definición, pero cuando se llaman street art el camino zigzaguea y puede llevar derechito a una galería de arte. En Argentina, algunas piezas de street art (que no es lo mismo que “arte callejero” –ver aparte–) con firmas locales pueden cotizarse desde menos de cien dólares, si se trata de piezas seriadas en pequeñas cantidades o pequeños objetos, hasta más de mil las copias únicas de obra ya exhibida en alguna pared.
La deriva del mercado puede encarnar en formas misteriosas: el diseño de la imagen corporativa de un producto bancario, las paredes de determinado local de una marca internacional super cool, la comunicación callejera de una película por estrenarse. Lejos de aquietarse, la escena crece y desborda: un marco legal que alienta la actividad en paredes y fachadas, un circuito de galerías y compradores, un mundo en ebullición que busca encontrarse, organizar intercambios, no contenerse. Además, convoca turismo, del que sólo mira y también del que viene a pintar. Sólo se trata de buscar y sumar belleza.

El mapa en el territorio

Las manchitas cubren zonas: en algunos casos son tan numerosas que, a su vez, conforman una suerte de colectivo de manchitas. Letras y leyendas ubicadas sobre una plataforma de GoogleMap cuentan que la Ciudad de Buenos Aires es un territorio cubierto por graffiti, murales, stencils, posters, stickers. Anónimos y firmados (por famosos o no), si hay foto y la pieza supera la curaduría que busca mantener nivel parejo de calidad y trabajo artístico, encuentran un lugar en streetartmap.com.ar, el mapa (por ahora) porteño que lleva adelante CollageLab, un estudio de diseño especializado en aportar talento de graffiteros y muralistas a grandes empresas.
Como sucede con cualquier disciplina que se precie, lo primero en el mundo del street art es marcar la cancha: reconocer que existen regularidades, especialidades, requisitos mínimos. Por ejemplo: la autoría de alguien reconocido, o que se note “si hay buena técnica, cómo se trabajó el fondeo, con qué pintura se hizo”, o “si chorrea o está bien terminado”. Esas cosas, aclara Ana María Fonseca, una de las curadoras del mapa en cuestión, son las que se miran en las cien fotos que, en promedio, llegan cada semana para determinar si se trata de “una verdadera obra de arte”. A veces, las mandan los propios autores de la obra; otras, alguien que pasó y pensó que la imagen merecía sumarse a ese catálogo abierto y tan mutante como la calle. El mapa guarda memoria de más de dos mil piezas callejeras.
El registro de lo efímero, que necesariamente es permanente, que necesariamente nunca termina, empezó hace unos meses, porque sus responsables trabajan con grandes empresas aportando talentos del mundo del street art. Sirviéndose de esa alianza ambientan las tiendas de una marca de zapatillas (“hace poco hicimos la casa de la firma en Punta del Este”), y la imagen de marca de una tarjeta de crédito “para mujeres” (el logo remeda un corazón hecho con aerosoles) de un banco norteamericano, la imagen de un festival organizado por una empresa telefónica, por mentar algunas recientes. “El estudio nace vinculado con el street art. De hecho, hacemos nuestros trabajos con tres graffiteros muy reconocidos en Buenos Aires.”
–¿Quiénes?
–No se puede decir. Ellos prefieren no hacerlo.
–¿Por qué las empresas recurren a esta estética?
–Creo que es porque están apuntando a gente más joven. Es también como otra forma de mostrar cosas. La gente está cansada de ver los mismos carteles, la misma estética siempre. Piden otras cosas. Las empresas buscan tanto esta estética que un banco brasileño tiene, en el centro de Buenos Aires, una sucursal ambientada sólo por muralistas. Pasa a nivel global.

Turismo de paredes

Son cinco, diez, veinte detenidos en una vereda de barrio. Escrutan una pared multicolor como si fuera el último minuto de sus vidas, lo último para ver en todo el mundo. Pero pasean tranquilamente por Colegiales una tarde de verano. En inglés, la británica Marina Charles les cuenta que hace tres años pisó Buenos Aires por primera vez y vio “tantas imágenes, tantas paredes vivas. Y no podía creer que hubiera tantas historias que no habían sido contadas”. Por eso está hoy acá, junto con la argentina Cecilia Quiles, porque con el correr del tiempo ellas y otro argentino y otros tres extranjeros, todos vinculados con artes, periodismo, publicidad, decidieron conformar un colectivo dedicado a valorar al street art y sus autores.
Así nació Graffiti Mundo (graffitimundo.com), que tanto organiza tours para turistas extranjeros como propone despertar la mirada turística de quienes transitan por las calles todos los días sin ver (ver aparte). “Porque hay tanto, cosas tan increíbles”, dice Cecilia, y el entusiasmo la desborda como cuando lleva grupos de extranjeros “de todas las edades, hombres y mujeres, de todos lados” a recorrer rincones de Villa Crespo que sólo los vecinos o los porteños de paso suelen conocer. Marina y Cecilia se turnan para señalar detalles, dar los nombres de los artistas, explicar las singularidades de algunas obras, recordar que ellas pueden hacer contacto con los artistas si alguien quiere comprar una obra.
–Muy colorido –dice un señor de bermudas y gesto adusto sin bajar la cámara de fotos ni un segundo.
–Ah, sí, yo conozco ese pañuelo: es de las Madres, ¿no? –responde otra señora en el Colegiales profundo, cuando sus ciceronas preguntan si cierto homenaje gráfico sobre un muro les recuerda algo.
Más allá, un norteamericano que atesora como trofeos las fotos de paredes pintadas que descubrió en San Telmo, no puede dejar de contar su gozo. Llegó hace cinco días, “la ciudad es increíble”.
–¿Y cómo terminó haciendo este tour?
–Me recomendaron amigos míos que habían estado en Buenos Aires. Y tenían razón: de otro modo no hubiera llegado a ver esto. Es una ciudad viva, ¿no?
svallejos@pagina12.com.ar