LA ALEGRÍA PERONISTA

sábado, 2 de junio de 2012

“El precio de los alimentos y de la energía organizan la economía argentina”


El secretario de Comercio Interior reivindicó el acceso a la estructura de costos de las empresas que producen bienes esenciales. Explicó YPF.


Ingresó al auditorio como una estrella de rock. Lo palmeaban, lo abrazaban, coreaban su apellido. Intentaban la foto con el celular. Y la figura de la noche, el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, caminaba con su sonrisa de reo, acostumbrado. Lo habían convocado a la sede del gremio docente porteño (UTE), en Congreso, para hablar de economía. 
La charla, organizada por el Grupo Maure, agrupación del Frente para la Victoria que encabeza el médico sanitarista Donato Spaccavento, recorrió temas sensibles como la puja de poder por “el precio de los alimentos” y “el precio de la energía”, a los que Moreno definió como “los vectores centrales que organizan la economía argentina”. 
Así, en un silencio apenas interrumpido por algún ring-tone nac&pop o un grito apagado a favor de la presidenta, Moreno explicó los acontecimientos de los últimos 45 días. “Para construir una estructura económica que contenga a todos, el Estado debe fijar el precio de los combustibles y el precio de los alimentos”, sentenció en una exposición contundente, que intercaló conceptos económicos con anécdotas de su gestión que hicieron estallar las carcajadas. 
La charla, que duró alrededor de 50 minutos, empezó una hora y media más tarde. Estaba programada para las 19, pero Moreno apareció recién a las 20:30. Se había demorado por una reunión imprevista con Cristina en la Casa Rosada. Lo había convocado de urgencia. 
La exposición, entre muchas definiciones y sin ahorrar polémicas, permitió desmentir dos mitos que acompañan al Moreno de los últimos tiempos: el primero es que el secretario tiene la capacidad de estar en todos lados al mismo tiempo (anoche quedó claro que no es así), el otro es aquella famosa anécdota sobre el revólver puesto sobre el escritorio. “No es así, es mentira, eso lo inventó Alberto Fernández”, corrigió y entonces deslizó una serie de críticas al ex jefe de Gabinete y a sus interlocutores habituales de la primera época del kirchnerismo.
Moreno definió al modelo impulsado desde 2003 con los mismos términos del último libro del economista José Sbatella, Origen, apropiación y destinos del excedente económico en la Argentina post Convertibilidad. Lo definió como un “modelo de apropiación del excedente”. Luego dijo, en referencia a la expropiación del 51% de Repsol en YPF, que en la Argentina del último mes y medio se estuvo discutiendo el precio de los alimentos y el precio de la energía, dos variables vinculadas estructuralmente. “¿Qué es lo que define el precio de los alimentos? La logística de los productos. 
Por ejemplo, la empresa más grande de logística es La Serenísima. Y al valor de la logística lo determina el precio del barril, que a su vez determina el precio del litro de leche. En resumen, la energía define el precio de la logística”, planteó.
Tras explicar la relación entre el precio interno del petróleo y el precio de los alimentos de la canasta básica, Moreno concluyó que la pregunta clave era a qué precio del barril se consiguen alimentos accesibles para las mayorías. Para eso, explicó, también es necesario evaluar la estructura de costos de las empresas que producen bienes esenciales para la población. “Para determinar los precios hay que conocer los costos. Porque eso define los márgenes de ganancia. No es casualidad que Cavallo disolviera la Secretaría de Comercio Interior, que era el área responsable de evaluar costos. En los ’90 se hablaba directamente de precios, ahora volvimos a discutir de costos”, subrayó.
Para Moreno, el poder económico concentrado no acepta de buen grado tener que acordar precios con el Estado, tanto en combustibles, como en alimentos. Y tampoco ve con buenos ojos que un empresario emblemático, como Carlos Pedro Blaquier, titular del Grupo Ledesma, esté imputado judicialmente por crímenes de lesa humanidad. “Ojo que Blaquier no es sólo azúcar. Es también papel y procesamiento de maíz. 
Además preside el Consejo de Ancianos de la UIA. Sí, porque la UIA tiene una rama que encabeza (Paolo) Rocca, y la otra la encabeza Blaquier. La justicia está avanzando sobre tamaña estructura de poder, no es un tema menor”, advirtió. “Nosotros nos tenemos que aguantar las consecuencias de esta discusión. Del otro lado, son los de siempre. La diferencia es que, esta vez sí, nos van a encontrar más unidos y organizados”, arengó.   
En su diagnóstico sobre la concentración del poder económico, Moreno recordó que el 50% de la producción de trigo es producido por el 2% de los productores agropecuarios que se dedican a ese rubro. “Ese 2% son 1000 o 2000 familias, pero conducen al resto del movimiento agrario”, detalló. Luego dedicó un capítulo –no muy extenso– a las operaciones de compra venta de dólares. “El 50% del movimiento cambiario lo realizan 19 empresas. Y el 80% de las operaciones corresponde a 120 empresas”, informó. 
Acompañado en el palco por Spaccavento y el legislador porteño Tito Nenna, con la presencia del médico presidencial Luis Buonomo en el auditorio, Moreno apeló a su carisma para contar una anécdota compartida con el empresario del sector frigorífico Carlos Oliva Funes, ex propietario de Swift. Dijo que, en el medio de una negociación en 2006, amagó con meter preso a Funes en cumplimiento de la Ley de Abastecimiento (20.680), que establece dos o tres días de presión para los especuladores. “Quítele los cordones” (frase que se suele escuchar en las comisarías cuando ingresa un detenido), le ordenó a un colaborador. La orden no se cumplió, sólo buscaba causar un efecto. Y lo logró. 
Moreno se permitió lanzar algunas predicciones para el futuro. Habló de un plazo no muy largo. “Magnetto va a terminar inexorablemente en un juicio oral y público”, vaticinó tras mencionar el reciente testimonio de Lidia Papaleo en la causa del llamado Circuito Camps. 
El secretario también contó que él conversó sobre Papel Prensa con Patricio Peralta Ramos, el ex dueño de La Razón, antes de que el empresario se muriera. Moreno también recordó que el juez Daniel Rafecas, al mismo tiempo que se declaraba incompetente para investigar el caso, vinculó la transferencia de acciones con el sistema represivo de la dictadura. “En el caso Papel Prensa se cometieron delitos de lesa humanidad”, aseguró. 

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