LA ALEGRÍA PERONISTA

jueves, 19 de agosto de 2010

Educación en derrumbe


19/08/2010

Educación en derrumbe

Educación en derrumbe

Desde hace varios años, los estudiantes de escuelas públicas deciden salir a reclamar mejoras en su educación, escenario acentuado en la gestión Macri.

Con escarcha en el pelo, en pleno “mes mundial”, los chicos del Liceo Nº 10 “Ricardo Rojas” cortaron las calles en reclamo de obras en la infraestructura del edificio así como el arreglo de las estufas.

En la Escuela Mariano Acosta, temerosos de que se les caiga un pedazo de techo en la cabeza, los alumnos tomaron el edifico como forma de protesta. Hace meses notan que la mampostería se cae, hay filtraciones en las aulas y las escaleras no laten, tiemblan.

En el Colegio Nacional de Buenos Aires, los alumnos organizaron una sentada en la rectoría para respaldar la restitución de la rectora Gonzáles Gass, destituida durante las vacaciones de invierno, y acusaron de autoritario al rectorado de la UBA.

Son chicos, pero conocen sus derechos y salen a exigir que sean respetados. El gobierno macrista, con el ministro Bullrich como paladín en Educación, decidió tomar cartas en el asunto: sancionar a las autoridades de los colegios que “no supieron contener a los chicos” y suspender –en casos hasta expulsar– a los alumnos que estuvieron participando de las protestas. Pero esa medida, por suerte, no depende del Ministerio de Educación…

Macri hace unas semanas dijo que “los problemas en las escuelas, dentro de un año van a ser un mal recuerdo”. Pero todo indica que seguirá siendo una realidad. La falta de gas (y por extensión, falta de agua caliente y calefacción) en escuelas para chicos discapacitados hizo que los padres cortaran las calles de Floresta.

¿Cuál fue el acto reflejo del Gobierno Porteño? Vender tres terrenos fiscales por un valor de US$ 300 millonespara así construir 15 escuelas y arreglar muchas otras. No sonaría tan mal, si no fuese porque ya se vendieron dos –uno al grupo IRSA en $ 95 millones, y el segundo al empresario Eduardo Constantini, por $ 181 millones- y las mejoras en las escuelas, evidentemente, nunca llegaron.

Las paredes de las escuelas se caen, las aulas están frías, el presupuesto de educación depende de la venta de terrenos fiscales. Como si fuese otra reyerta entre ingenieros, la educación porteña también se derrumba.

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